Bueno, visto que en el viaje quedo clara la jerarquía del blog (la jefa es la jefa y dueña de "su" blog) le queda a ella la ardua tarea de hacer la crónica futbolística de un partido en el que el fútbol de la Real fue tan difícil de encontrar como los amigos del tío del megáfono (sí, sabíais que había que comenzar acordándonos de él). De todas formas (y esto, obviamente lo he contrastado con la mandamás) (aquí se respeta la ley de igualdad escrupolosamente, como mínimo el 50% del equipo directivo del blog es mujer, usease toda ella) al equipo técnico de este vuestro blog nos gustaría que en este hilo participaséis todos a fin de que quedara como una aportación colectiva de recuerdo de esa epopeya épica que realizamos ayer viajando a Montjuic, por encima de los kilómetros, el cansancio, el sueño, y sobre todo, el saber qué nos íbamos a encontrar y la vuelta tras el maravilloso espectáculo vivido. Como esto no es una artículo de Wikipedia lo que os pedimos es que vayáis completando la crónica con vuestras aportaciones. Eskerrikasko aldez aurretik.
Bueno, empezando con los aspectos técnicos del viaje, el desplazamiento estuvo perfectamente organizado. Perfectamente organizado para salir en una película de los hermanos Marx. En vez de molestarse en conseguir las entradas, repartirlas a la salida y salir a una hora más adecuada, la Real nos obsequió a los kamikazes que nos desplazamos a Montjuic con una hora de salida pensada para llegar a las 12 y comprar las entradas, lo que precisaba que llegasemos todos para poder adquirirlas (el dinero se recolectó en los propios buses, así que el que compraba las entradas necesitaba que los 8 buses hubieramos llegado al estadio). Así, unos pudieron dormir antes del viaje para tener que despertarse a las 3, otros trataron de mantenerse despiertos hasta la hora de salida, y los más osados fueron directamente de gaupasa parrandera (creo que bastantes se arrepentieron de esa decisión). Total para llegar allí y esperar hasta casi la una del mediodía para que nos diesen la entrada.
Así que a eso de las 3.30 am en las inmediaciones del hotel Xanti pululaba mucho histórico actual de los desplazamientos realistas. Al margen de los que ibamos en el grupo de IñigoBetierreala (iñigo, jesús, txema, azahara, leticia y servidor) se encontraban allí la jefa del txiringo este y fanny con su super mp3 y la mochila mágica de la que emergieron todo tipo de cosas interesantes durante las 24 horas de desplazamiento (magníficos sandwichs de los que dimos buena cuenta jesús y yo a la vuelta); Borx y sus compañeros de clase; el clasicómano experto en etapas de un día Antía con Lide y Piñita en su equipo; el hermano mayor de éste último, Piña, con Ozkoidi que consiguieron hacerse un hueco a última hora; remero y más trope de Iskanbila,... Pero también había mucho histórico que parecía no haberse acercado a un desplazamiento de la Real en años y aprovecharon la fiesta del lunes para acercarse, como ese simpático señor de Oiartzun que nos hablaba de cuando él era joven. Mucho tribunas pues, destacar por cierto algunas ausencias, todas son dolorosas pero recordaré especialmente al tribunas piti cansado tras su marcha la gran manzana, a Bala Azul que no viajó por lesión (aunque la baja laboral le permita salir de farra todos los dás) y Orereta que no se entendió bien comingo a la hora de apuntarse.
El viaje en el autobús 1 fue bastante divertido. Una vez que pudimos subir a él, claro está, stevanovic que el señor chaufeur se equivocó con nuestra reserva de plaza y despues de un ameno recorrido por todos los buses nos mandaron al primero donde nos esperaban cariñosamente. Eso sí, sin sitio. Despues del juego de las sillas, colocándonos como pudimos Jesús y yo resultamos atrás del todo, en el mejor de los sitios, junto a 3 jovenzuelos con almohadas y manta de la Real. Les faltaban los pijamas, el sombrerito de dormir y las zapatillas de casa. Se decidió en asamblea que "Kocavevic" sería el encargado de contarnos y recaudar el dinero de las entradas. Todo un acierto. Y así cada uno intentó dormir como pudo hasta que tras la primera parada el señor chaufeur nos puso el primer peliculón del trayecto: Rocky 1. Grandes frases como : "Soy zurdo y por eso tengo tendencia a usar la mano izquierda" o "Mi padre me dijo que como no tenía cerebro aprendiese a usar mi cuerpo. A mí me dijo lo contrario" y los simpáticos comentarios de "Kovacevic" o la PSP de leticia ayudaron a pasar el tiempo. No así en mi caso "El País" comprado en el restop ni los libros llevados por mí, que leer en el bus está jodido a pesar de que otros lo aprovecharon mejor (aunque Uri dijese preferir el ABC). Tampoco gustó mucho la sangría "Parranda" comprada a precio de exilir de la eterna juventud en un restop catalán que hizo honor a su ubicación, teniendo yo que sacrificarme y bebermelo en las 2 horas siguientes. Los 'skecht' de Martes y Trece fueron la guinda de un viaje infernal que confirmó los deseos de alguno a las 3:30 de quedarse en tierra. (Ni que el bus fuese un barco).
Ya allí, pues, la consabida espera a estar todos, comprar las entradas,.... que se hizo mas larga que nunca, en especial a los del autobús 4 con las irunesas y Borx. Menos mal que nadie hizo caso a eso de "que nadie se baje del bus hasta que lleguen las entradas". Saludos a los agraciados en otro bus, fotitos en las que hacer gala de fotogenia (en particular la mía), tumbarse a la sombrita y acabar con ese engendro que alguien bautizó como sangría. Ya con las entradas en la mano [gran labor, "Kovacevic", y eso que nadie daba un duro por tí. (no me refiero al jugador) (no en este caso)], la gran pregunta: ¿Qué cojones hacemos ahora en la punta de esta .... montaña si es casi la una y para antes de las 5 tenemos que estar ya dentro?. (Además de ¿cómo leches se baja de aquí? ¿dónde hay bares? ¿merece la pena vivir, digo ir hasta allí?¿acaso merecía la pena haber venido hasta aquí!!?). Al final tras simpático paseo por las escaleras mecánicas que no funcionaban se bajó a la plaza España y nuestro ya grueso grupo formado por el pelotón de Uri, más las dos irunesas y el trieto de Antía nos dirijimos a las Ramblas (para pesar de Azahara). Más que nada por cumplir el especial rito de los desplazamientos futbolísticos, único momento bueno del día: el transporte público urbano, en especial si es metro. Secundados por los eternos futboleros que no saben qué cojones hacer y siguen al primero que tira de iniciativa (sí, todos los que me seguisteis en Lyon que si no aún estabamos esperando para salir del hotel) nos metimos en el metro con el consabido follón en los vagones para acabar saliendo en las Ramblas al estilo del mono Burgos en el anuncio de la vuelta del Patético a Primera División. A ver qué anuncio hacemos nosotros cuando volvamos. Si es que volvemos, claro.
Allí pues nada en especial. Un par de bares y poco más (a 6,10 el combinado de pacharán Etxeko con naranja en baso de tubo y encima haciendotelo tú [riete de Ikea) tampoco dan para mucho más].Ir agrupando a la gente para volver y elegir el modo de vuelta más correcto. Injustamente desechados el autobus turístico de los 19 euros y el carrito con los caballos, se optó por el metro otra vez (¡panda de rojos y vuestro transporte público!) acompañado del funicular. (Billete único, aprended junteros de Gipuzkoa). Y ya en eso donde algunos quieren ver un campo de fútbol pues la gente se acomodó en eso que algunos llaman gradas y que más parecen un campo de entrenamiento de los militares. Campo por el que posiblemente pasarían los entrañables individuos que se dieron cita en el fondo de Brigadas Blanquiazules. Y sí, llegamos al del megáfono. El grupo consistía en una treintena de personas, dispersadísimas, enlatadas en un fondo marcado por las tiras y tiras de bandera de españa colocadas en las redes metálicas por el "gixajo" de turno según definición de mi compañero de grada .
Eso sí, en cuanto a educación nada se les puede achacar ya que el del megáfono nos obsequio con un cortés (aunque no falso) "Hemos venido a despediros....de la primera división". (cantese con el himno del hemos venido a emborracharnos....el resultado sí nos da igual, versión antía). Todo un honor, la verdad que se acercasen hasta 30 personas a despedirnos. Bueno no llegaban a 30 los que agitaban la mano en plan despedida de tu novi@ en la estación cuando coge el transiberiano para irse a Sebastopol. Algunos estaban dandose unas carantoñas, otro leía algo, alguno masticaba chicle; pero bueno los 10 de al lado del chico con el megáfono nos saludaban, y es de esperar también que a la vez cantaban, aunque mis oidos no llegasen a distinguir tal acumulación de voces. Siempre y cuando no les resultaba muy engorroso realizar dos acciones a la vez, saludar y cantar. El caso es que gracias al del megáfono pudimos saber qué decía aquel numeroso grupo de bien educados venidos únicamente a despedirnos (y a decirle a Lotina que se quedase, imagino que sería quedarse en un sentido físico porque a día de hoy me parece que no tiene contrato en vigor con el Espanyol). Eso último lo canto solo/sólo el del megáfono ya que hay no le acompañaron sus colegas. Y es que todos los que estuvimos en Montjuic tenemos en mente ese grito tan memorable: "Vamos todosssssssssssssssssss". Una pena que el resto de congregados no se animarán a cantar con él. Casi olvidaba su gran "No sois españoles, sois hijos de puta" (al grito de No son leones) secundado por un "Mejor hijo de puta que ser español" en el que alguno que llego de un fin de semana en Salou destacó cantando. La insistencia de algun otro en animar al Barça no me gusto demasiado, y lo de U u uleguer, pues en fin, se acepta como animal acúatico para deleitar al cyberultra megafonizado.
El resto del estadio, bueno de la afición porque el estadio en si es una obra de arte pero sin el de arte, una obra vamos. Con unos accesos de risa, unas gradas anormales y una pinta de cualquier cosa menos de campo de fútbol. Me recordo al partido de la Real en el Ataturk Stadium, también en obras y que estaba donde Judas perdio el mechero desde el centro de la ciudad turca. Nos colocaron en un corner y a nuestra izquierda, tras la valla había unos con banderas independentistas, debajo de ellos (debajo nuestro no había más que paneles publicitarios donde a alguno que yo me sé se le cayeron los anillos en su doble sentido) unos que si nos tocaron un poco más las narices. En el córner de la derecha estaban los amigos de Brigadas Blanquiazules, a los centros del estadio más o menos lleno de gente normal y en los córners de la otra portería una afición de gente más o menos normal que en algunos momentos corearon a su equipo. Me extraño la falta de banderas españolas salvo las de nuestros amigos, en el resto pocas banderas catalanas y unas muy contadas independentistas a nuestro lado.
Sobre el partido poco que contar, parece mentira que esa fuese la razón de haber estado allí. Estabamos bastante cansados todos, mucha gente con poca pinta de animar, pocois grupos de gente de pie....luego, la animación por nuestra parte fue un tanto pobre. Claro que pudimos comprobar que Montjuic viene a ser un Anoeta II. Aunque eso no quite que como afición visitante algo más teníamos que haber hecho, yo el primero que sobre todo en la segunda parte manga/anime muy poco. Claro que los amigos de abajo ayudaron más bien poco, y salvo algún corner que "consiguieron" pocos argumentos dieron para la esperanza y la ilusión. Al final derrota y los jugadores no es que se animasen demasiado a saludar ni agradecer nuestras presencia allí. Si fueron un poco más educado el citado amigo megafonil y sus besos a la pancarta que tenían puesta en el suelo (no sé si al escudo del Espanyol o la bandera de España) que parecía el hombre Juan Pablo II llegando al aeropuerto. También hubo que aguantar a algun niñato de 16 años con afán de protagonismo y con ganas de salir del triste anonimato de su triste vida camino a ser el nuevo neng de castefells pero bueno de algo tienen que vivir los vendedores de gomina aparte de suministrar a Mijatovic y Portillo.
Y la vuelta, pues que decir...la mayoria pudo conciliar el sueño (ayudo a ello la emisión de El último samurai) pero en el fondo de atrás hubo quién prefirió seguir la máxima del "ni duermo ni dejo dormir". Tras la parada para cenar donde además de algún bocadillo que compramos conseguimos los ricos sandwich con los que nos agasajaron las simpáticas irunesas (y el mp3 de fanny que tiene tamaño como para ser citado, creo que ocupaba plaza en el autobus) subimos dispuestos a que el señor snorkel nos dejase dormir. Al final, tras desarrollar entre las autoridades locales de Gros el plan Gros 2050 para hacer frente al cambio climático y sus consecuencias en la por entonces ciudad-estado de Gros (ahí se incluye la transformación en territorio snorkel) el propio Uri cayo en el sueño hasta que fue despertado por una misteriosa llamada de móvil. Craso error de la vendetta de su compañero de asiento (un servidor), ya que fue como darle una cerilla a un pirómano. Así, tras otro infernal viaje de vuelta en el que dormi unos pocos minutos mientras Uri me decía que se me iba a romper el cuello, llegamos a Donosti con varias conclusiones:
a)Que no vamos a volver a hacerlo en la vida, cosa que deberíamos saber que es mentira, ya que siempre caemos otra vez, de hecho alguno era reincidente en ir y a volver a Barcelona para el partido.
b)Que a Sevilla no vamos ni con viaje pagado. Viaje pagado implica que te paguen por viajar.
c)Que si alguno quiere ir a otro viaje en autobus de ida y vuelta "tú si eso vete yendo, y luego ya si eso.....pues ya....yaaaaaaaaaa......ya...... si eso luego hablamos"
d) (personal) Que jugar a fútbol durante dos horas después de años de inactividad física (y mental) para coger un autobús incomodísimo, no dormir, hacer el indio todo el día y volver en el citado incomodísimo autobús....NO ES BUENO. No lo hagáis en casa niños!!!!!!
e)Que aunque sean unos paquetes estamos locos por este equipo, y que aunque las cosas vayan mal Erreala nunca morirá. (Ahora, como sigan fichando españoles yo me hago del Athletic) (Sí, más)
P.D. A usted que ha llegado al final de esta solemne chapa más larga que un día en un autobús con el del megáfono, gracias de corazón y si estuvo en Montjuic y aporta algo (que pese a lo largo queda mucho por contar, adelante).