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martes, 20 de diciembre de 2011

Balanza

Tengo que reconocer que el de Santander ha sido uno de los partidos en los que menos me ha disgutado de nuestro equipo en lo que va de temporada. Claro que hay que tener en cuenta que el rival no opuso apenas resistencia, incluso en superioridad numérica, y que hemos recuperado a uno de nuestros 'jugones' (¿a qué esperan otros?).

El parón navideño obliga a un balance de este inicio de temporada y, personalmente, la balanza se inclina por el suspenso. No por los resultados, si no por la actitud, el juego y la impresión que el equipo me ofrece cada fin de semana desde el césped. No creo que la racha negativa fuera reflejo fiel de lo que podemos ofrecer, tuvimos partidos en los que el resultado fue un castigo excesivo, del mismo modo que no creo que hayamos puesto fin a las dudas, ya que algunos de los últimos puntos también han sido un premio excesivo.

Es agradable ver que Griezmann ha recuperado su nivel. Quizás esa sea la mejor noticia de estos meses y la puerta a la esperanza. Y si detrás de él llegan otros jugadores a los que aún estamos esperando, puede que la balanza se decante hacia el otro lado. Pero de momento cuando veo jugar a la Real veo, en la mayoría de los casos, a un equipo que defiende torpemente, al que le cuesta imponerse en el centro del campo y que es insultantemente lento en ataque. Lento, previsible y muy impreciso. Y, sobre todo, veo a un entrenador sin mucho feeling con los jugadores y con poca capacidad de reaccionar ante lo que se ve en el campo.

Ojalá me equivoque y ojalá los últimos resultados, merecidos o no, sirvan de revulsivo. Que las Navidades, como el famoso turrón, hagan regresar a esos 'ausentes' en el equipo y que, en 2012, todo sea de color....txuriurdin. 

jueves, 24 de noviembre de 2011

Tocados...


...y hundidos. Y rotos. De nuevo. Y es que tras las alegrías de los últimos tiempos vivían, escondidas y expectantes, muchas heridas abiertas. Ahora, tras un inicio de temporada lastimoso, tras jornadas con una imagen sonrojante en las que los aficionados han sido espectadores de la desidia, de la incapacidad y de la dolorsa falta de actitud del equipo y entrenador, la guerra ha vuelto a nuestra familia futbolera.

Los ataques y la búsqueda de un culpable se ha centrado en nuestro director deportivo, una figura que asiste a esta caída en picado del equipo con el ego impoluto. Tan sólo unas semanas después de aquel alegato de confianza ciega del presidente en Montanier ("puede marcar una época en la Real Sociedad"), Loren afirmaba que las consecuencias del entrenador eran, sólo, del entrenador. Parece que el único impune aquí sea él mismo, pero el fracaso de un hombre escogido por la directiva y en el que la directiva deposita nuestro futuro y nuestras esperanzas es también, su fracaso.

Y así estamos, en noviembre. Unos meses han bastado para que toquemos el suelo de primera división, para que los pañuelos inunden las gradas de Anoeta, para que la afición pite al entrenador y pida, a gritos, la dimisión de una figura, de una sombra cada vez más gigante que nos contempla, complacido, retorcernos de dolor, con las heridas del pasado aún sangrando.

viernes, 7 de octubre de 2011

La coctelera

Tras un verano demasiado plano, sin apenas movimientos y sin lograr ilusionar a la afición, la Real viajó a Gijón donde, sin desplegar un buen juego, fue capaz de dominar y ser superior al rival consiguiendo los 3 primeros puntos de la temporada. Después vino el Barça a Anoeta y el equipo logró, en 45 minutos, lo que no se había logrado en tres meses: generar esa ilusión tan necesaria en la grada. Remontada y un punto vital ante un rival de altos vuelos. Tocó viajar a Sevilla, donde el míster padeció de mal de alturas y cambió todo lo que funcionaba hasta el momento. No pasaba nada: una victoria, un empate y una derrota fuera de casa no era un mal bagaje.

Nos visitó el Granada y, aunque ganamos, empezaron a saltar las dudas. El juego no fue bueno. Las dudas se confirmaron ante el Mallorca. La Real mejoró pero se volvió de vacío. Y entonces tocaba el turno del derbi. Llegaba en un buen momento: los aficionados soñaban con ganar al eterno rival y, de paso, disipar las dudas y dar un salto de calidad. Las expectativas cayeron en saco roto: Pésima imagen de un equipo sin actitud que regaló el partido.

Y aquí estamos. Tras seis partidos, con siete puntos, en mitad de la tabla y sin saber a qué aspira un equipo en el que ya hemos visto todos los ingredientes habituales: falta de carácter, irregularidad, individualidades que aparecen y desaparecen, momentos brillantes y torrijas mentales.

Agiten la coctelera. ¿Qué saldrá de ahí?

viernes, 16 de septiembre de 2011

A zancadas

Ya es septiembre. Los niños vuelven al cole, nuestra piel comienza a recuperar su tono blanquecino y las colecciones inundan los quioscos y los anuncios televisivos. Y vuelve el fútbol. Al menos a este blog, ya que la Liga arrancó (aunque a punto estuvo de no hacerlo) en agosto. 

Si os soy sincera, durante todo el mes de verano he estado un poco desconectada de la actualidad realista, así que cuando sonó mi despertador hace unos sábados para ir a Gijón a ver el primer partido de Liga (el correspondiente a la segunda jornada), estaba ilusionada por el arranque de una nueva temporada pero algo escéptica respecto a lo que pudiera encontrarme en el campo. Era de la opinión de que la Real tenía un conjunto más pobre que el año pasado y que los refuerzos, escasos, habían llegado demasiado tarde. Pero lo que vi en el Molinón y lo que viví en Anoeta el pasado fin de semana, me gustó. 

No, no os equivoquéis. No comparto esas mentes ilusas e ilusionadas que ya creen ver posibilidades donde todavía no hay ni imposibles. Tan sólo reconozco que me he quitado las gafas de sol y con ellas se ha ido el escepticismo veraniego. Sigo pensando que tenemos un equipo limitado, una defensa propensa a errar -aunque me ha encantado la casta de Iñigo Martínez-, que cojeamos en la línea de gol -aquí una defensora de Agirretxe en todas las últimas temporadas-, y que nos caeremos muchas veces. 

Pero me ha gustado Martínez. Me ha encandilado Illarramendi. Me encanta ver a Agirretxe marcando goles (ojo al dato de que nuestro 9 ya casi lleva la mitad de goles que los máximos goleadores del equipo el año pasado). Me gusta las pinceladas que hemos podido ver del míster y cómo no, me encanta ver Zubieta en el césped de Anoeta. Mañana visitamos Sevilla. Pase lo que pase, yo ya tengo ilusión en este equipo. Sean cuales sean su metas. 

Aunque espero que la meta de este equipo no sea otra que tener los pies en el suelo y seguir creciendo poco a poco, zancada a zancada.