jueves, 30 de octubre de 2008

Golazo de Xabi Alonso

Hace unos días, un medio de comunicación impreso de Gipuzkoa se hacía eco de una entrevista a Xabi Alonso, en la que el guipuzcoano afirmaba que uno de sus goles favoritos era el que le marcó al Real Madrid en Anoeta el año del subcampeonato. Eran otros tiempos...


martes, 28 de octubre de 2008

Pseudo-puntuaciones Reala-Castelló

Bravo: 4 puntu. Aliado con los palos una vez más pero más inseguro que otras veces, si nos falla lo único que nos funcionaba medianamente bien...

C. Martínez: 5,5 puntu. ¿Qué le vamos a hacer?Domesticar a un navarro es como tratar de enseñar a Badiola a decir la verdad, inútil. Corre para adelante como con orejeras pero el domingo fue de lejos el que más lo intento en ataque y de lo más discretito en general. Y eso que tuvo la mala suerte de meterse uno en propia. (cómo serían los demás).
Labaka: 2,5 puntu. Otro jugador al que Lillo parece desearle la animadversión de Anoeta. Los demás deben de estar muy muy mal para que Labaka (que no deja de ser un jugador válido para la Real, no olvidemos donde estamos) sea titular indiscutible.

M. Gonzalez: 3,5 puntu. Mal con el balón, ¿quién le mandará jugar el balón a él? y alternando buenas acciones defensivas con errores graves. Se está contagiando de la apatía general.

Castillo: 4 puntu. No es el revulsivo del equipo que ha sido en anteriores jornadas pero sigue intentándolo y es de los que mejores golpeos tiene, para centrar, para chutar y en balón parado.

Markel Bergara: 5 puntu. De lo único salvable, ganas y algo de criterio, pero tampoco para echar cohetes, en un equipo que no acompaña.

Aranburu: 2,5 puntu. No tan desastrosamente mal como en anteriores ocasiones, no abusó tanto de las conducciones y jugó algunos balones a la primera pero en la banda ha perdido toda capacidad de desborde.

Gerardo: 2 puntu. Como lateral se le puede poner mejor nota tapando los huecos de Martínez, como interior o pivote más a la banda, ni idea de donde pretendía ponerlo Lillo, no pasa del 2 pero no por culpa suya sino por jugar en un puesto donde puede aportar más bien poco y está más perdido que un pulpo en un garaje. Y si encima saca mal los balones parados....

Sergio: 2,5 puntu. Los mejores detalles de calidad en alguna asistencia y el resto del partido desaparecido a la espera de tiempos mejores que jamás llegaron. Está sin chispa, lleva bien el balón en las contras y decide bien en jugadas rápidas, pero en ataques más estáticos no consigue crear huecos.

Necati: 3,5 puntu. Como lucha libre le doy más puntos, y como futbolista no sé si llega al 3 pero alguna décima se lleva por las ganas que le pone. Claro que si fuera de Ibarra sería un matado por entrar a todos los balones y pedir intensidad a sus compañeros...

De Cerio: 5, 5 puntu. Un gol de ratonero y un par de remates en un partido del que no se podía sacar nada y él lo saco. Es triste que De Cerio como está sea de los mejores de la Real porque es un jugador muy válido pero para aprovecharse del buen trabajo de los demás, pero así estamos.

Moha: 4 puntu. Al menos era un jugador de banda con un poco de sentido ofensivo, pero no logró darle a la Real el dinamismo que se pretendía.

Agirretxe: 5,5 puntu. ¿Qué le vas a pedir más?25 minutos donde hizo algunos errores, anduvo perdido pero tuvo la sangre fría de meter un buen gol.

Estrada: d.g. Salió demasiado pronto, quizás tenía que haber salido en el 90 cuando nos hacían falta las bandas. La lesión de Prieto y la falta de chispa de los demás hace que sea casi increíble un jugador de plantilla como Estrada esté en el banco.

lunes, 27 de octubre de 2008

Azul oscuro casi negro

Real Sociedad 2 - Castellón 3

Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Labaka, Mikel González, Castillo; Markel, Aranburu (Estrada, min. 85), Gerardo (Agirretxe, min. 67), Sergio (Moha, min. 67); Necati y Díaz de Cerio.
Castellón: Carlos Sánchez (Oliva, min. 75); Diego Reyes, Dealbert, Mora, Rafita; López Garai, Mario Rosas (Mantecón, min. 60), Arana, Nsue; Gari (Dani Pendín, min. 85); Ulloa.

Goles:
0-1, min. 30: Carlos Martínez (p.p.)
1-1, min. 74: Díaz de Cerio
1-2, min. 81: Arana
1-3, min. 88. Arana
2-3, min. 89: Agirretxe

La Real Sociedad, de la mano de Lillo, brindó un nuevo partido para olvidar el fin de semana Anoeta. Aunque veces el problema es que este tipo de encuentros se graban a fuego en la memoria del aficionado, y son difíciles de borrar de su recuerdo. Un nuevo tropiezo, un rídiculo más del conjunto txuriurdin que se aleja de sus pretensiones y queda anclado en la parte media-baja de la tabla.

Los primeros 45 minutos fueron de auténtico calvario. Una Real plana trataba de ganar en el centro de campo una batalla perdida antes de comenzar. Sin apenas jugadores capaces de ello Lillo confía en que el duende le vuelva a Aranburu por arte de magia y contagie a un renqueante Markel Bergara, muy sólo y algo mermado físicamente. La idea de Lillo de tener la pelota, jugarla, sobarla, cansarla y crear algo de fútbol se murió con las bajas de Elustondo y Prieto pero el entrenador está empeñado en ella. Y así, fue imposible que De Cerio y Necati pudieran hacer algo en condiciones, puesto que el balón moría siempre antes de acercarse a ellos.

El Castellón, cómodo, dominaba en el centro del campo y apretaba a una Real que vaciló defensivamente. Lo que nos faltaba. Si la única línea de la que podíamos sentirnos algo orgullosos comienza a flaquear, apaga y vámonos. Dice el refrán que todo se pega, menos la belleza. La solidez también debe de formar parte de la excepción porque parece que Mikel González, Bravo y cía comienzan a parecerse a los que tienen delante suyo.

Así, las oportunidades que se pudieron ver en Anoeta durante esa primera parte fueron todas del equipo visitante, que parecía jugar a medio gas, esperando el fallo local. Que llegaba. Balones perdidos, pases imprecisos, malas entregas, incluso los rechazes del meta chileno, que nos tiene acostumbrados a un potente juego con los pies, acababan en posesión de los jugadores del Castellón. El ex realista Gari Uranga tuvo la oportunidad, en el min. 25, de adelantar a su equipo, pero el de Ibarra no fue capa de marcar. Cinco minutos después, un centro al áera de Rafita que no fue capaz de atajar Bravo acabó en los pies de Carlos Martínez, quien, por inercia, envió el esférico al interior de la portería. Un detalle injusto con el que estaba siendo el mejor realista en el campo, el único que lo intentaba. Y antes de que el árbitro pitara el descanso, la Real pudo encajar otro gol.

Con la reanudación el conjunto txuri urdin pareció cambiar el chip. Perdida la batalla del centro del campo, las internadas de Carlos Martínez empezaron a ganar sentido y la Real intentó, con un juego más directo, contactar con De Cerio y Necati, dos islas en el naufragio donostiarra. Fueron los mejores minutos locales ya que la Real creó sensación de peligro y tuvo alguna ocasión de igualar la contienda. Pero atrás seguían los problemas y en cada arrancada del Castellón el equipo de Lillo sufría. Bravo tiene, desde que llegó, una buena relación con las porterías de Anoeta y el domingo volvió a demostrarlo. Fueron varias las veces que la Real pudo haber encajado goles pero el larguero y el palo de la portería del chileno lo impideron.

Y entonces llegó el tanto de De Cerio. Parecía, vista la segunda parte, que la Real podía venirse arriba con ese gol, tratar de remontar el partido o, cuando menos, evitar que volaran los tres puntos. Pero no fue así. El tanto de Iñigol pareció aletargar o relajar a los blanquiazules que volvieron a perder el balón y las ideas. De nuevo los de Lillo intentaron sacar la pelota jugándola, de nuevo quisieron mandar en el centro del campo y volvieron a darse de bruces con la realidad. Lo que siguió fue un calco de la primera parte. Y llegó el segundo gol. Y el tercero. Y la gente, entre pitos, comenzó a desfilar camino a la salida de Anoeta. Un nuevo ridículo, que recordaba al sufrido un año atrás, ante el mismo rival, en la primera jornada en Segunda División.

En los últimos cinco minutos, perdiendo 3-1, Agirretxe marcó un bonito gol que empujó a la afición -la poca que quedaba- y al equipo pero que para poco sirvió. Un tanto que le sirve al delantero realista para reivindicarse en un momento en el que el gol escasea en la Real. Y que maquilló el marcador de un partido en el que la afición de la Real vio la realidad oscura, muy oscura. Casi negra.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Gure kapitaina

Aranburu se ha convertido en estos últimos días en protagonista indeseado de una parte de la actualidad del conjunto txuri urdin. Tras los pitos que Anoeta dejó oír el pasado sábado dirigidos al capitán realista (pitos tímidos, eso sí), Juanma Lillo salió a la defensa de su jugador espetando que le parecía “vergonzosa” esa actitud. Por otra parte, el de Azpeitia se acerca a su partido 300 con la elástica txuri urdin, una espectacular marca cumplirá el próximo sábado, lejos de Donosti, en Girona. Siempre que juegue, claro.

Y de momento nada parece indiciar lo contrario, pese a que el estado de forma de Aranburu ha logrado poner de acuerdo a la masa realista en su mayoría, un mérito que hay que reconocerle al entrenador realista. Lillo se ha obcecado con la necesidad de un Aranburu titular. En cambio, hasta los defensores más acérrimos del capitán ven ahora que el azpeitarra no está para jugar, o al menos no para ser titular.

Lo preocupante es la tensión que puede provocar esta situación en la relación Aranburu – afición. Pocos jugadores hay en la plantilla que merezcan el apoyo, el respeto, los aplausos y el reconocimiento de la afición como Mikel Aranburu, un jugador de club, entregado, serio y de calidad. El azpeitarra no pasa por su mejor momento en el campo, pero la afición no puede olvidar todo lo que ha dado y da por el club de sus amores. El objetivo de la ira de los aficionados realistas –muy acostumbrados, por otra parte, a tener un chivo expiatorio con el que pagar las penurias realistas-, no debe ser Mikel Aranburu.

Desde estas líneas me uno a todos los que piden que Aranburu no figure en el once inicial. De hecho, y egoístamente, espero que no juegue en Girona. Me gustaría que el azpetiarra salga desde el banquillo en el siguiente encuentro en Anoeta, para cumplir su partido número 300 con los colores que ama, y sea recibido con una sonora ovación de SU afición. Porque se lo merece.

lunes, 13 de octubre de 2008

Pseudopuntuaciones Reala-Xerez

Zubikarai: 7 puntu. De lo único salvable en la debacle.

C. Martínez: 7 puntu. Como dijeron una vez de Rekarte debería a aprender a centrar bien. Bueno, no, debería de aprender a centrar. Por lo demás un partido mucho más seguro en defensa y activo en ataque.

Labaka: 5 puntu. Bien en balones por alto, más problemas como de costumbre, pero un partido en el que no fue ni mucho menos el peor.

M. González: 7 puntu. El más seguro atrás, esta vez no hizo ninguna arrancada hacia adelante pero sí tuvo uno de esos robos de balón y querer impulsar el equipo hacia arriba. Es buena noticia que vaya recuperando la buena forma.

Castillo: 6 puntu. Se lo vio menos que en otras tardes en una desaparecida banda izquierda pero de sus botas salen bastantes de los pocos centres aceptables de la Real.

Markel: 5,5 puntu. El menos malo en un desastre de centro del campo, tocó y tocó, ayudó en defensa pero no pudo enlazar más que en unas pocas ocasiones con sus compañeros de adelante.

Sergio: 3,5 puntu. Ah, pero...¿jugaba? Mucha visión de juego sobre todo cuando el equipo contrario deja huecos, pero con el rival replegado no acaba de ofrecer demasiadas soluciones. Algunos muy buenos pases al hueco y poco más.

Aranburu: 2,5 puntu. En el caso de Mikel el problema no es que no aparezca como Sergio o Marcos, es que aparece para mal. Comenzó bien en algunas acciones pero por enésima vez se vino abajo tras algunos errores y se perdió en un centro del campo que no funcionaba. Cuando un jugador está mal no es siempre lo mejor quitarlo pero después de tanto tiempo todo el mundo menos Lillo parece coincidir en que a de pasar por el vestuario, aunque alternativas no hay demasiadas. Pero ayer debió de haber sido sustituido, aceptando que saliera de inicio.

Estrada: 6 puntu. Para mí de lo menos malo del centro del campo, pero parece que la solución de Lillo será siempre quitarle. Trabajó bastante y aunque en banda derecha incidió muy poco, todo el mundo echa de menos a Prieto, se movió bien (algunos desmarques clamorosos en los que no le pasaron) y dejó huecos a Martínez mientras él pudo marcar en un buen remate.

Marcos: 3 puntu. 3 puntu por el voleón y alguna jugada buena que hizo, el resto del partido es para guardarlo en el dvd de los goles de Lee Chun Soo.

De Cerio: 5 puntu. Comenzó muy activo, intentando cosas (dejando prueba de sus limitaciones pero también de sus virtudes) y creando el poco peligro de la Real salvo algún centre por la banda. En la segunda parte estuvo menos activo, y en la banda, aunque a veces pueda aprovechar para sorprender desde ahí hacia el centro aporta más bien poco. Se va con sus oportunidades pero los goles se le resisten.

Necati: 4 puntu. Por intentar animar al público y por ponerle ganas. Y los puntos que hay que quitarle por luego tampoco aportar más y dar leña en cada partido. Como bien dijo ayer un sabio: "Esas en Youtube las metía".

Sio: d.g. Sí bueno, ¿no? el fútbol es así. No sé, ¿qué esperabais leer sobre lo que hizo Sio?

Gerardo: 7 puntu. Por tener que estar haciendo las veces de entrenador, diciéndole a los defensas cuanto subir en los córners y animando en la línea mientras el de Tolosa calentaba el vestuario.

Oscuro empate

Real Sociedad 0 - Xerez 0

Real Sociedad: Zubikarai; Carlos Martínez, Mikel González, Labaka, Castillo; Bergara, Aranburu, Sergio, Estrada (Necati, min. 63), Marcos (Sio, min. 84); Díaz de Cerio
Xerez:Chema; Mendoza, Martí Crespí, Aythami, Francis; Moreno, Bergantiños, Momo, Viqueira (Silva, min. 88), Carlos Calvo; Calle (Antoñito, min. 65).

Llama la atención la variación de estados por los que ha pasado y pasa, la Real Sociedad y su entorno tras este inicio de temporada. De la euforia más desmedida, por parte de algunos, se ha pasado al derrotismo y pesimismo más desesperado. Todo ello, cierto es, motivado por las distintas caras que los de Lillo han ofrecido en el campo.

El partido del sábado se presta más a varias lecturas que los dos anteriores. Hay quien destaca una leve mejoría y quien sigue pensando que fue más de lo mismo con un toque ligero de maquillaje que no enmascara lo que hay en la base. Lo cierto es que el sábado la Real volvió a mostrar las carencias que ya adoleció la pasada temporada, con esa falta de ideas en ataque que hacen a este equipo prácticamente incapaz de marcar. Vamos, que no metemos un gol ni al arcoiris, como se suele decir.

Lo mejor del equipo en el partido contra el Xerez, fue la zaga, lo cual dice muy poco sobre las capacidades de la Real. Ofensivamente las ideas del conjunto pasaron por tener la pelota y poco más. Es el fúbtol de Lillo, obsesionado con ser dueño del balón, pero eso no es sinónimo de nada, como reflejó el marcador y el juego desarrollado por la Real el sábado.

Lo cierto es el que la Real salió enchufada al campo, con ganas, quizás, de acallar los absurdos rumores que han volado por la ciudad en los últimos días. Pero fue más bien un impulso que obedecía al corazón más que a la calidad. Tras unos buenos primeros minutos la Real se fue diluyendo en un centro del campo sin ideas y aburriendo al personal. Pese a todo, los blanquiazules gozaron de varias oportunidades repelidas por Chema, el portero visitante, que pudieron haber significado un gol en el marcador de local.

En el centro del campo Markel debutaba como titular arropado por un Aranburu en horas bajas. Las peores, quizás, del gipuzkoano, que tuvo que soportar, además, algunos pitos por parte del ‘respetable’. Tampoco Sergio mostró el nivel esperado de él y lo peor fue que el virus de las malas tardes parece expandirse por el verde y afecto sobremanera también a Marcos. Así las cosas, el mejor en el aspecto ofensivo fue Carlos Martínez un auténtico portento que tapa sus carencias con su entrega y capacidad física. El más activo en su banda y en todo el campo el lateral pisaba campo contrario continuamente, con pocas posibilidades de sacar el balón, bien porque nadie se ofrecía, bien porque centrar tampoco es lo suyo.

La segunda parte nos acercó más al gusto de Lillo. La Real tenía el balón y lo tocaba plácidamente en su campo, y es que las ideas del equipo acababan allí. Tan solo Markel, en el centro, intentaba crear algo de juego, pero el realista estuvo menos acertado que aquella tarde contra el Málaga hace casi un año. El fútbol de la Real se limitaba a pasarse el balón y cuando la escasez de creación aparecía, retrasar la pelota hasta la posición de Eñaut Zubikarai. Además, con el paso de los minutos los jugadores fueron mostrando un peor estado físico, cansancio y menos ideas –aún-.

La entrada de Necati pretendía ser un revulsivo para el equipo pero el turco erró un disparo a placer sólo contra el portero. También Marcos, en el rechace de un córner, pudo marcar un fabuloso gol desde fuera del área pero Chema, de nuevo, atajó el disparo así como la respuesta de De Cerio. Poco a poco el Xerez fue ganando espacios y la Real acabó metida en su campo y pidiendo el final. La última jugada del partido fue un córner en contra. Da la sensación, aunque a Lillo no le gusta que se lo digan, que la plantilla es muy corta para suplir las importantes bajas que tiene el equipo, o bien que el entrenador no es capaz de rehacerse a las mismas. A pesar de todo, esto no ha hecho más que empezar.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Una tarde para olvidar

Sevilla Atlético 1 - Real Sociedad 0

Sevilla Atlético: Vargas; Óscar Ramírez, Cala, Marc Valiente, De la Bella; Cabral, Cordero (Coto, m.84), Armenteros, Perotti; José Carlos (Víctor Díaz, m.75) y Pukki (Fernando, m.67).
Real Sociedad: Bravo; Castillo, Mikel, Labaka, Gerardo; Necati, Aranburu (Moha, m.73), Diego Rivas (Markel, m.73), Martínez; Sergio (Marcos, m.58) y Díaz de Cerio.

Gol:
1-0, m.21: Pukki.

Había quien, el sábado al mediodía, decía que el cambio de campo beneficiaba a la Real, por eso de jugar en un estadio más grande. Sin embargo, el devenir de los acontecimientos provocó que el Sánchez Pijuán no fuera sino un espectador de lujo de una derrota más que sonrojante de un equipo que aspira, o debería, al ascenso, ante un filial bastante-muy flojo. Una tarde para olvidar.

Un patético partido acabó con la imbatibilidad de la Real en este inicio de Liga, en un partido en el que Lillo plantó una línea de cuatro atrás y a Rivas y Aranburu para mandar en el centro del campo. Nada más lejos de lo que ocurrió. El conjunto txuri urdin no fue capaz, en ningún momento, de hacerse con el control de un partido en el que fue en todo momento a la deriva, haciendo gala de un cúmulo de incapacidades y desgraciados errores, que podrían haber valido una más sonrojante derrota si el Sevilla Atlético hubiera sido capaz.

Lo cierto es que el filial sevillista no necesitó emplearse a fondo para sobrepasar al conjunto realista. Un sobrio trabajo defensivo les sirvió para intimidar a De Cerio y la Real Sociedad se encargó del resto en el centro del campo. Rivas volvió a demostrar que no puede confiarse en él para crear juego y Aranburu emuló sus peores tardes, que cuando las tiene uno no se entera ni de que pisa el terreno de juego.

En ningún momento la Real mostró actitud, ni capacidad, ni ideas, ni fuerzas como para dominar el partido y ya desde el minuto 21, por debajo en el marcador, los txuri urdin jugaron a trabas, con innumerables imprecisiones, y como aletargados tras el gol. Los donostiarras adelantaron sus líneas, buscando tener algo de presencia en el área contraria pero lo único de lo que fueron capaces fue de sobar la pelota en su propio campo y perderla al mínimo intento de jugarla.

"El fútbol es así", es uno de los múltiples tópicos que rodean el mundo de este deporte. La del sábado fue una tarde aciaga. Con el pasar de los minutos la angustia se apoderó de un equipo que en toda la primera parte no fue capaz de hacer ni siquiera, una jugada de peligro. Mientras, un Sevilla Atlético pobre fue capaz de volver a poner en vilo el corazón de los aficionados realistas cuando, en el minuto 32, José Carlos lanzó un balón que pasó rozando el larguero.

Hubo que esperar a la reanudación para poder ver el primer disparo peligroso de la Real. Fue de De Cerio y salió rozando el poste. No fue hasta que salió Marcos al campo cuando el equipo de Lillo comenzó a notar algo de chispa, pero sin excesos. Mientras, el Sevilla comenzó a aprovechar los espacios que la Real dejaba en sus intentonas y, servido de regalos de la zaga realista, volvió a llegar con peligro a la portería de Bravo.

La oportunidad para la Real de dar un regalo a los suyos -que se dejaron la voz en el vacío Sanchez Pizjuan-, llegó en el minuto 78, con un libre directo dentro del área sevillista, después de que el árbitro pitara cesión. Pero el lanzamiento de Marcos se estrelló en la bandera, al igual que todas las esperanzas de los aficionados realistas. Y hasta que el silbato marcó el final, nada nuevo se vio en el campo.

Se trata tan sólo de una derrota, la primera de la Liga, que no ha llegado, además, hasta la jornada X. Pero el juego de la Real fue el que levantó el pesimismo. Parece que este conjunto eche
mucho de menos a jugadores como Elustondo y Prieto, y la plantilla no es la más larga para comenzar acusando bajas en este incio de temporada. El partido de Copa puede ser un mero trámite y ganar al Xerez, o al menos, convencer al respetable en Anoeta el próximo sábado, se antoja en estos momentos como algo vital. Sobre todo, para cerrar bocas y acabar con el espíritu pesismita que, tras este tropiezo, amenaza con conquistar a la masa txuriurdin.